San Juan Chamula: tradición indígena

   Epicentro de la histórica cultura amerindia, el Estado mexicano de Chiapas es el lugar ideal para entender las formas y modos de vida de los antiguos pueblos indígenas.  Actualmente, en los alrededores de San Cristóbal de Las Casas, capital cultural del Estado, numerosas aldeas tzotziles y tzeltales siguen manteniendo la fidelidad a sus tradiciones indígenas y ceremonias rituales.  La mejor forma de acercarse a ellos y conocer su forma de vida es visitando los diversos mercados de sus pueblos.  A ellos se les reconoce por sus particulares túnicas de lana hiladas a mano, las cuales varían de color en función del “cargo” que ostenta en la comunidad, mientras que ellas utilizan la lana para sus faldas.

   Una visita muy particular es la que se puede realizar a la iglesia de San Juan Chamula, en lo localidad del mismo nombre, a unos 12 kilómetros de San Cristóbal de Las Casas.  Por fuera es como cualquier otra iglesia, pero es en su interior donde uno aprecia las diferencias.  No hay bancos de madera, ni sacerdote que imparta oficio, ni tampoco Cristo domina las alturas sobre el altar, pues ese lugar está reservado para San Juan Bautista, el único protagonista de los rezos de los chamulas.  Los fieles, reunidos en círculos, se arrodillan sobre hojas de pino que cubren todo el suelo, salvo unos pequeños claros en las baldosas en los que se posan velas de distintos colores, en función de la enfermedad que se pretenda tratar de curar.  Para los tzotziles, la enfermedad está considerada como un castigo por la transgresión de las pautas sociales tradicionales.

   En el interior de la iglesia da comienzo el ritual que tiene como fin sanar las enfermedades que aquejan al creyente: gallinas cacareando son frotadas por el cuerpo del enfermo y, acto seguido, son sacrificadas mediante el crujido brusco de sus cuellos; cantos y rezos en lenguas ininteligibles llenan la iglesia de un rumor constante y adormecedor; el abundante humo del copal llena el ambiente y hace más pesado el aire que se respira; el calor de las velas eleva la temperatura; y los continuos eructos de los chamulas resuenan como si el espíritu de sus antepasados los hubiera poseído y los llevara al trance más profundo.  Para provocar esos eructos utilizan el “posh”, la bebida espirituosa preferida en las celebraciones religiosas.  Este aguardiente indígena es el puente entre el mundo material y espiritual del pueblo tzotzil, y cada sorbo de “posh” tiene y cumple un propósito: es promesa cierta de alegría en las fiestas de la tradición y es el elixir para curar las enfermedades del cuerpo y del alma. No obstante, muchos de los participantes en el ritual beben Coca-Cola, refresco capitalista por excelencia, lo que favorece la expulsión de los gases estomacales por su boca.

   

   Sus rezos se basan en su concepción del mundo, en el cual el maíz tiene un lugar privilegiado por ser considerado fuente de prestigio social.  Así, para acceder a algún cargo dentro de la jerarquía tradicional, una persona debe tener suficiente maíz para alimentar a las autoridades, a sus ayudantes y a su familia durante un año.

   Tal y como indica el gran cartel que se halla a la entrada del templo, la toma de fotografías, tanto en el interior de la iglesia como directamente a los habitantes de San Juan Chamula, está totalmente prohibida, pues según sus creencias, se les roba el alma al captar su imagen.  No obstante, gracias a quienes desprecian las costumbres y tradiciones de los pueblos que visitan, ya es posible encontrar en Youtube imágenes del interior de la iglesia.

   Para llegar hasta San Juan Chamula hay diversas opciones.  La más cómoda y sencilla es mediante vehículo particular, el cual se puede estacionar sin mayor problema en las inmediaciones del pueblo.  Otra de las formas más habituales de llegar hasta aquí es mediante las excursiones que se contratan en San Cristóbal de Las Casas.  Esta elección cuenta con la ventaja de conocer el lugar acompañado de un guía, lo que permite adentrarse en las costumbres locales de un modo diferente a como se hace en solitario.  Estas excursiones suelen incluir la visita a la localidad de San Lorenzo Zinacantán, otra aldea tzotzil.  Si a este lugar se accede por libre en vehículo propio, se debe pagar un peaje a la entrada del pueblo.

   Conocer estas tradiciones no es descubrir nuevas formas de vida, es recordar cómo se vivía mucho antes de la conquista del Nuevo Mundo.

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